lunes, 31 de marzo de 2008

Llagado de mi sombra

Llagado de mi sombra, muerto de mí,
escurrido el rencor de los olvidos
voy cabeza abajo por el mundo.

Tatuado de sangre todo el cuerpo,
herida fugaz, mas constante,
me rompo cuando el frío me penetra.

Solo, preso eterno de mis huesos,
soy el que sueña con estar soñando,
del que no saben ni los días.

Yermo todo del corazón,
me cuelgo una esperanza en la mirada
pero mi sonrisa muerta me delata.

Agua de sal: tapiz de mí,
olor de amargo llanto
el sudor que transpiro.

Sed insaciable mas carecer de boca,
morir cada minuto en el intento
hasta reventar una a una mis venas.

Vacío el corazón del corazón,
rota la fuente de mi fe
por salirme de mí sin tropezarme.

1 comentario:

Verónica E. Díaz M. dijo...

Me encantó este en especial! Lo entendí, te entendí... y vi a lo mejor algo que tu no... otra posibilidad.
Un abrazo