martes, 8 de abril de 2008

Hijos de Baco

A los borrachos de la UAEM

Elevamos las copas al cielo
para brindar por el ansia de la vida,
y es un cristal que memoriza el cuerpo
donde se ve el reflejo de los días.

Vino que has de beber déjalo correr,
en tu sangre hallará su bienvenida,
el refugio de los que aman de más
y nunca fueron tomados en cuenta.

Alguien convirtió el agua en esperanza,
desde entonces somos feligreses,
tambaleantes sombras sin tiempo
que buscamos la entrada al paraíso.

Congregación, llagados de la fe,
somos los que están deseando el vaso,
la hora en que reviente su cuerpo
para que su sangre nos atraviese la garganta.

Hermanos, epidermis derrotadas,
el amor es un constante morirnos;
pero hemos de mantenernos en la cima:
desde allí resurgirá nuestra cordura.

1 comentario:

Verónica E. Díaz M. dijo...

Salud!!! Para mí algo más fuertecito... ron está bien...
Un abrazo